Too many requests DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

   Después de haber renovado los misterios de la salvación-desde el nacimiento de Cristo hasta la venida del Espíritu Santo en Pentecostés-, la Iglesia nos propone el misterio central de nuestra fe: la Stma. Trinidad, fuente de todos los dones y gracias. El Antiguo Testamento proclama sobre todo la grandeza de Yahvé, único Dios, creador y señor de todo el universo; pero también se revela como el pastor que cuida de su rebaño, que perdona y olvida las frecuentes infidelidades del pueblo elegido. A la vez, se va manifestando la paternidad de Dios Padre, la encarnación de Dios Hijo, que es anunciada por los profetas, y la acción del Espíritu Santo, que lo vivifica todo.

   Pero es Cristo quien nos revela intimidad del misterio trinitario y la llamada a participar en él. “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelar”. Él nos reveló también la existencia del Espíritu Santo junto con el Padre y lo envió a la Iglesia para que la santificara hasta el fin de los tiempos; y también nos reveló la unidad perfecta entre las tres personas divinas.

   Celebramos por tanto hoy, uno de los dogmas más difíciles. ¿Cuál es el motivo de esta fiesta? ¿Por qué celebrar la fiesta de un misterio?. Hay que retrasarnos en la historia hasta el siglo IV: En esa iglesia hay una profunda crisis; un sacerdote de Alejandría llamado Arrio niega la divinidad de Cristo y discute la igualdad de las tres personas divinas; inclusive la fe en Dios Padre, Hijo y E.S. La herejía llamada arrianismo es condenada en el Concilio de Nicea y en el de Constantinopla proclamando la fe en el credo llamado Niceno-constantinopolitano y que es el que rezamos todos los Domingos. Recordemos que hay otro credo llamado de los apóstoles, un poco más corto.

   No desaparece el arrianismo por haber sido condenado en dos concilios; al contrario, sigue desarrollándose e inclusive es adoptado por algunos reyes. Ante eso, la Iglesia tiene que esforzarse en su predicación e inculcar en los fieles la doctrina auténtica. Y para ello tiene incluso que recurrir a la liturgia.

   Así, en el siglo VIII se compone el Prefacio de la Trinidad que leeremos hoy. En el siglo IX se compone una Misa especial dedicada a la Trinidad; y ya antes del año mil los monasterios de Francia y algunos países de alrededor comienzan a celebrar la fiesta de la Stma. Trinidad el Domingo después de Pentecostés. No fue sino hasta el 1334 en que el Papa Juan XXII la inscribe en el calendario de la Iglesia universal. Esta solemnidad se introduce en la liturgia para que nunca olvidemos cuando hablemos del Padre, del Hijo y del E.S. que son tres personas distintas pero un solo Dios verdadero. Y esto es lo que la tradición y la doctrina de la Iglesia nos han enseñado siempre. Y la celebramos el domingo siguiente a Pentecostés, como un grande y solemne homenaje al Padre que ha resucitado a su Hijo introduciéndolo en su gloria donde reina con el E.S. por Él enviado.

   En su mensaje, Jesús fue haciendo una revelación progresiva del misterio de Dios, uno y trino. Primero habla de Dios Padre que le envió: después de sí mismo como Hijo del Padre e igual a Él; y al final de su vida menciona y promete repetidamente al E.S. que junto a la misión evangelizadora, les da a sus discípulos después de su resurrección. El Padre nos expresa su amor dándonos a su Hijo Jesucristo que muere y resucita por la redención del hombre pecador. Y el Hijo envía desde el Padre al Espíritu de ambos para la santificación de los creyentes. Por eso el misterio de la Trinidad, un solo Dios en tres personas distintas: Padre, Hijo y E.S. es el fundamento de nuestra esperanza.

   Por ser el misterio central de la vida de la Iglesia, la Trinidad es continuamente invocada en toda la liturgia. En el nombre del Padre y del Hijo y del E.S. fuimos bautizados y en su nombre se nos perdonan los pecados. La Misa la empezamos en el nombre de la Trinidad y la terminamos siendo bendecidos en el nombre de las tres personas. Muchas oraciones las terminamos en el nombre del Padre, del Hijo y del E.S.

   Tenemos una mente muy limitada y no podemos abarcar los misterios de Dios. Conforme pasan los días nos vamos volviendo más racionalistas; queremos comprender todo y nos creemos que Dios actúa de la misma forma que nosotros. Por eso, cuando llega el dolor, la enfermedad, la muerte, la cruz, nos revelamos contra Dios, porque nos cuesta mucho comprender que Él actúa siempre pensando en lo mejor para nosotros; pero eso no debe humillarnos ni sorprendernos, todo lo contrario, nos debe llevar al agradecimiento y a la alegría de comprobar que Dios es mucho más grande que nosotros.

   Al celebrar el misterio de fe que es la Stma. Trinidad, surgen expontáneamente preguntas como ¿Quién es Dios? ¿Qué significa hoy para nuestro mundo, para el hombre actual, para mí?. En nuestra reflexión de hoy vamos a preguntarnos si le damos la misma adoración a las tres personas divinas y lo que significan en nuestra vida.

   Pidamos a la Stma. Virgen que nos haga mas humildes y glorifiquemos siempre a Dios para algún día compartir con las tres personas divinas la vida eterna. AMÉN.