Too many requests PENTECOSTÉS

PENTECOSTÉS

PENTECOSTÉS

Celebramos hoy el día de Pentecostés que tiene su origen en la antigüedad cuando los judíos acudían al templo para agradecer a Dios los frutos recogidos en la cosecha. Más tarde, Moisés añadió a ese día la fiesta como recuerdo de las tablas de la ley que el Señor le dio en el monte Sinaí. Se le llamó Pentecostés porque se celebra 50 días después de la Pascua. Dios añadió también otra fiesta a ese día y que es la que celebramos hoy: la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles ( 3º misterio glorioso del rosario).

Los Hechos narran un episodio curioso: cuando S. Pablo llegó a Éfeso se encontró con algunos discípulos y les preguntó:” ¿ Recibísteis el E. S. Cuando abrazásteis la fe?, y ellos contestaron: No, ni siquiera sabíamos que hay un E.S.” Si hoy hiciésemos la misma pregunta a muchos cristianos, tal vez nos dieran la misma respuesta o a lo mejor a lo más que llegan es a decir que sí, que saben que existe un E.S… pero es todo lo que saben de él; del resto ignoran quien es o lo que representa para sus vidas. Creo que hoy tenemos una oportunidad única aprovechando la fiesta de Pentecostés para hacer ese descubrimiento esencial para nuestra fe. Vamos acompañados por él a buscar su presencia suave y silenciosa a través del camino de la historia de la salvación.

El primer versículo de la Biblia dice que en el principio Dios creó el cielo y la tierra y la oscuridad cubría todo, pero el Espíritu de Dios descendió y se hizo la luz; es decir, el E.S. puso en orden y en armonía el mundo: las aguas se juntaron en el mar, las simientes germinaron sobre la tierra y los astros brillaron en el firmamento. Seis días después dijo Dios de hacer al hombre a su imagen y semejanza, y haciendo una figura con barro, sopló sobre ella(E.S.) y hace un ser espiritual, capaz de dialogar con su creador, de ser su amigo, pero también de rebelarse contra él.

Desgraciadamente el hombre eligió esta última posibilidad y pecó. Se produce entonces una ruptura entre el hombre y Dios. Pero Dios es misericordioso y quiere darle un nuevo Adán y por eso decide mandar a su Hijo: toma carne de la Virgen María por virtud del E.S.. Vemos pues, que el inicio de otra nueva fase en la historia de salvación se hace por el E.S. Ese mismo Espíritu es el que baja en forma de paloma en día del Bautismo de Jesús y es el que lo conduce también al desierto; es la nube en la Transfiguración; es el fuego en la zarza con Moisés. Jesús hablando con Nicodemo dice que el Espíritu es como el viento que sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de donde viene ni a donde va.

Terminada su obra en la tierra, Jesús vuelve al padre y deja su Iglesia que son once apóstoles y algunas decenas de discípulos que viven escondidos y con miedo sin saber lo que deben hacer o lo que significa la orden de ir al mundo entero y predicar el evangelio. Son, por así decir, como un cuerpo inanimado, como el primer hombre antes de que Dios soplara sobre él, el espíritu de vida.

Mas he aquí, que de improviso, el día de Pentecostés se renueva el prodigio que señaló todos los grandes acontecimientos de la historia, es decir: el nacimiento del mundo, el del hombre y el de Cristo. En cuanto estaban reunidos con María en el cenáculo, interrumpe sobre ellos el E.S. y el pequeño rebaño se vuelve Iglesia, es decir cuerpo de Cristo animado. La presencia de María nos llama la atención sobre la unión entre el nacimiento de Jesús y el de la Iglesia. Aquella que fue la madre de Jesús se hace ahora también madre de la Iglesia. Por eso la liturgia de hoy en el salmo responsorial aplica al evento de Pentecostés aquellas palabras que habían servido para el prodigio de la creación. “Envía tu Espíritu, Señor y renueva la faz de la tierra”.

La señal más visible de que algo nuevo ocurrió sobre la tierra es la reunificación del lenguaje humano: los apóstoles salen de donde estaban reunidos con un nuevo poder: todos los entienden en su propia lengua. Es la señal del reencuentro de la unidad del género humano. En la Iglesia los hombres deben redescubrirse hermanos; deben poder nuevamente comunicarse entre sí a través de un mismo lenguaje, que es el lenguaje del amor, que es derramado en nuestros corazones por el E.S.

Y el prodigio que se realizó el día de Pentecostés continúa todavía hoy. Decía un escritor antiguo que si alguien nos pregunta por qué no hablamos todas las lenguas si hemos recibido el E.S., debemos contestar que hablamos todas las lenguas porque formamos parte del cuerpo de Cristo que es la Iglesia; y que ella habla y comprende las lenguas de todos los pueblos y que cada pueblo comprende y entiende su anuncio como propio.

El E.S. es espíritu de reconciliación, de unidad y de paz. Vamos en nuestra reflexión de hoy a preguntarnos si estamos reconciliados con todos los nuestros o si aún no hemos perdonado o pedido perdón. ¿contribuimos a la unidad familiar o soy motivo de desunión?. ¿ayudo a poner paz en mi casa, o desaparezco cuando más me necesitan?. ¿es importante para mí el lenguaje del amor o no me hace falta?. Hoy aniversario de la Iglesia, ¿participo activamente sabiendo que soy parte importante de ella?.

Pidamos a la Stma. Virgen que nos acompañe como a los apóstoles, y que interceda por nosotros para que el E.S. nos ilumine y nos conceda sus dones, para así siendo fieles a sus inspiraciones, podamos formar parte algún día de la Iglesia triunfante en el cielo. AMÉN.