Too many requests 5º DOMINGO DE PASCUA

5º DOMINGO DE PASCUA

5º DOMINGO DE PASCUA

   Tenemos que recordar que Jesús no fue el primero en utilizar la parábola de la vid, ya en el Antiguo Testamento se utilizaba con frecuencia. En el libro de Jeremías, éste se queja al Señor de su pueblo, diciendo que había plantado viñas escogidas; también el Salmo80 habla de que arrancó una vid de Egipto; pero sobre todo es Isaías el que presenta la infidelidad de Israel con el ejemplo de un hombre que plantó una viña, Israel era una viña falsa y Dios, el viñador fue obligado a abandonarla permitiendo que fuese destruida y luego plantó otra. Por eso se hace evidente la afirmación de Jesús en el evangelio de hoy cuando dice: “ Yo soy la vid verdadera”.

   Jesús es la nueva viña, la auténtica capaz de producir frutos que Israel no produjo: justicia y amor. ¿Cuándo fue plantada? En el día de la Pascua, cuando el Padre resucitó a Jesús. Pero la viña no solo está formada por el tronco: hay también ramas que son las que producen los frutos. Jesús es el tronco y sus discípulos las ramas. Hoy día continúa produciendo frutos que agradan al Padre por medio de los cristianos.

   Pero para que eso pueda ocurrir es necesario que los discípulos permanezcan unidos a Cristo, de lo contrario se vuelven ramas secas que mueren y no producen nada más. Cuantos cristianos generosos, preparados y animados por buenas intenciones, un día se desaniman ante las flaquezas humanas de la Iglesia, y la abandonan. Tal vez no se hayan dado cuenta pero su elección fue una fuga, que los apartó de la única viña. No es posible sentirse unidos a Cristo, sin permanecer unidos a los hermanos en la fe.

   El hecho de estar unidos a Cristo por el Bautismo no nos deja automáticamente en condiciones de producir frutos. La vid es una planta que necesita muchos cuidados: podarlas para tener ramas fuertes; también todos los árboles sobre todo cuando son muy grandes tienen ramos secos, pero es evidente que un agricultor no es tan idiota de cortar el árbol por causa de una rama seca, porque sabe que antes o después acaba cayendo solo.

   Cuando pensamos en las ramas secas nos referimos a aquellos cristianos que exteriormente todavía están unidos a la Iglesia pero que llevan una vida totalmente opuesta a la enseñanzas del evangelio. Es verdad que no todos los miembros de una parroquia son ejemplares ni producen buenos frutos pero hay también muchas ramas secas que solo ocupan lugar impidiendo a las ramas verdes que crezcan. Pero lo que no podemos hacer es condenar a toda la Iglesia por su causa .

Más que a los cristianos a los que me he referido, Jesús da a la parábola un sentido mas profundo. Las ramas secas representan las infidelidades al evangelio, los pequeños o grandes pecados que tenemos todos los discípulos incluso los mas devotos. Cuidado con ver las ramas secas solo en los otros; eso es ser hipócritas al ver la viga en el ojo del hermano y no ver la viga en el propio.

   Dios se comporta como el viñador: poda continuamente a su Iglesia y las tijeras que usa son...la palabra de Dios. Esos discípulos que no permiten al Padre intervenir en sus vidas, que no dejan purificarse la mente ni el corazón, corren serio peligro de perecer. Si miramos atentamente a nuestro alrededor vemos que muchas veces nuestras comunidades producen muchas hojas: mucha charla, muchas ceremonias grandiosas que tal vez no pasen de ser un mero espectáculo; esos no son los frutos que el Señor espera.

   Las críticas, a veces duras contra la Iglesia no pueden ser dirimidas como expresiones desagradables de personas dominadas por preconceptos, que no gustan de Cristo; podrían, al contrario, constituir llamadas proféticas para una vida mas coherente con el evangelio; podrían transformarse en una poda sana, aunque dolorosa.

   La viña no produce uvas para sí misma, sino para los otros y Dios no es un patrón que recoge el producto, lo pesa y lo lleva al mercado para venderlo y pagar a quien lo trabajó. El cristiano no puede producir obras de amor para tener después una recompensa: él es como el Padre del cielo: ama sin esperar nada a cambio. La recompensa para el discípulo unido a Cristo es su alegría en verificar que el amor de Dios se manifiesta a través de él. Nada más y nada menos: ésta es la misma felicidad de Dios que cuando llegue a su plenitud.... será en el paraíso.

Preguntémonos si realmente somos ramas vivas del tronco de Cristo o estamos secos e indiferentes al evangelio y pidamos a la Stma. Virgen que nos ayude con su ejemplo a darnos mas a los hermanos y así algún día poder participar con su Hijo de la vida eterna. AMÉN.